martes, 30 de junio de 2009

Espíritu

Como la inteligencia..., por sapiens..., se ha dado siempre..., cabe sospechar una ligazón entre todos nuestros conceptos..., relación que..., por inteligencia..., debe entenderse inteligente. Esto es..., debe apartarse de ésta lo más reiterado por agotado y finito.

La relación pues ha de ser viva.

Partiendo de este principio podemos sumergirnos en el tiempo más oscuro de nuestra existencia para probar que la luz es desde que el hombre es..., desde la prehistoria..., y verla viva en nuestros días.

Tras el concepto presocrático de "ser" tenía que darse toda una existencia..., en caso contrario no sería..., no se daría..., y menos aún se viviría... Pero se vivió..., y porque se vivió..., tuvo que vivirse siempre.

El precedente más lejano, mediato e inmediato es el de "espíritu". Término que..., como concepto..., recorre toda la existencia del hombre desde sus albores hasta hoy. A su lado el concepto de "ser" es sólo un sibaritismo..., un cultismo... Pues el espíritu es aquello que lo anima todo..., seres y cosas.

Y así podemos comprender que el animismo no era ni podía ser..., por sapiens..., una ignorancia..., sino un saber..., y un saber ineludible... Esto es..., probado en todos los continentes y sin excepción..., y hasta hoy.

Más..., toda religión..., toda..., parte de ese animismo..., de dónde podría sino partir... Y así si el ser lo anima todo..., el animismo..., se presentaba como una certeza.

Hoy seguimos haciendo uso de ese espíritu..., y así hablamos del espíritu del tiempo..., del espíritu de las cosas...

Hace tiempo escribí algo que no leí en parte alguna..., como todo lo que escribo y de lo que no doy referencia... Ese "espíritu santo" es una prueba inequívoca de incorporación..., y no de desecho..., de todo un saber y certeza que acompañó al hombre/mujer desde que piensa.

Y así..., si la magia está considerada como el primer principio de toda ciencia..., el animismo lo es de toda religión.

El pensamiento suele desechar lo primitivo por ignorante..., sin recordar que si hoy estamos aquí..., fue por ese saber... Qué ocurre..., que solemos tomar la parte por el todo..., lo más tonto por lo más inteligente..., y así en vez de profundizar en la potencia probada de ese espíritu..., lo reducimos a la artesanía de todo tiempo..., pero entiendan esto..., esa artesanía prehistórica no es muy distinta a la que se da en nuestros días..., por lo tanto..., no tendría que ser ése el recorrido a seguir..., tendría que seguirse el mayor..., el que se mostró cierto y probó en la supervivencia..., o sobrevivencia.

Y si una estrella se mueve porque se da un observador..., un testigo..., de movimiento y belleza..., al tiempo que temor... Se entiende que es..., y sólo por darse este ser..., principio y fin de ese curso interestelar o movimiento.

Y así el hombre/mujer no dejó de reflejar ese espíritu que la relacionaba a toda cosa con su ser... Si aquella estrella estaba allí..., y se movía..., no podía ser más que por él.

Certeza que sigue a prueba: seguimos siendo polvo de estrellas. Nada hay en ellas que no esté en nosotros ni nada en nosotros que no esté ellas.

Pues si todo es todo..., aparte no se mueve nada..., más..., cabe decir que únicamente la ignorancia..., caso que se debe considerar siempre como temporal.

Esa sensación que el animismo tuvo siempre con relación a toda cosa y ser sigue estando hoy vigente..., si bien..., la civilización persigue una explicación que en otro tiempo se consideró siempre como innecesaria.

Y se prueba así: por más que engrosemos la exposición de una estrella..., ésta no dejará de ser. Y es que lo primero que muestra del ser es lo innegable..., lo indiscutible..., su existencia. Pues bien..., la existencia en cuestión de ser es principio suficiente.

Expongo ser..., luego no dejo fuera ni un instante de espacio/tiempo..., más..., sea legible como infinito o finito... Si bien..., y no por nada..., sino por todo y ser..., me inclino más por lo primero..., pues lo segundo todavía pasa por consuelo..., esto es..., como no sabe más..., nos conformamos... Pero la ignorancia debe ser algo a tener siempre presente..., porque te formas en el saber o te formas o con-formas a la ignorancia. Y la dirección a tener siempre delante tiene que ser la del saber..., en cualquier otro caso se pierde tanto dirección como sentido.

Me he pasado un tanto..., pero por exposición.

De Gonzalo.

No hay comentarios:

Publicar un comentario